Aprender a decir que 'no' a los hijos, 22/06/08
¿Cómo ayudar a los hijos rebeldes? Muchos padres hoy en día se hacen esta pregunta y no encuentran una respuesta fácil. El hijo o la hija adolescente que reclama a sus padres por una supuesta falta de libertad en casa puede llegar a ser una amenaza para la paz familiar y para la estabilidad emocional de los padres. ¿Qué debe hacer un padre o una madre para hacerle comprender a su hijo que al pedirle que no llegue tarde a casa, o que no frecuente ciertas amistades, no lo hace por imponer su autoridad sino para protegerlo? ¿Hasta cuándo deben los padres proteger a los hijos? La última pregunta es, en realidad, retórica: los padres siempre deben proteger a sus hijos; el problema radica en cómo deben hacerlo. Se imponen unas aclaraciones previas: en primer lugar, los padres no pueden ni deben renunciar a la autoridad sobre sus hijos. Ante la pregunta de si se puede recuperar la autoridad en la familia, el juez de menores de la provincia de Granada (España), Emilio Calatayud, respondía lo siguiente: “No es que se pueda, es que se debe. Parte del error es que no aprendemos a decir que no. Se insiste mucho en dialogar con ellos, que está bien, pero llega un momento en que hay que imponer un límite y una autoridad. Porque en toda convivencia hay que poner normas y límites”. Segundo: “Se odia el pecado, pero no al pecador”. Es decir: los padres deben poner especial cuidado en que los jóvenes o los niños se enteren de que cuando los corrigen es porque los aman. Nada de gritos ni de miradas fulminantes. A un hijo que insiste en portarse mal, se le puede decir, con estas o parecidas palabras: “estoy muy triste por lo que has hecho; me duele porque veo que te estás destruyendo. A mí no me dañas, pero soy tu padre y tengo una gracia especial para saber lo que te conviene, aunque tú no lo creas”. Tercero: parece claro que nuestra sociedad necesita recuperar el papel del padre. Ante la pregunta “¿cómo recuperar el papel del padre, que parece perdido?”, el juez Calatayud responde lo siguiente: “antes, el padre daba la imagen de autoridad, y la madre tenía un papel mas acogedor. Ahora los roles se han igualado tanto que los dos hacen papeles muy parecidos. Nos ha tocado vivir una época de cambio en la familia, de pérdida de identidad, y todavía no lo hemos encontrado. De momento, se han producido cambios importantes: no hay abuelos; la madre trabaja fuera del hogar; las casas donde viven son pequeñas; no existen familias numerosas, etc. Para paliar estos cambios, la unidad familiar es fundamental”. Y lo demás consiste en amar, en saber amar. En lo que concierne a la educación de los hijos, no está demás recordar que se les debe amar bien, lo cual querrá decir muchas veces tener que decir que no, aunque nos duela. “Debemos aprender a decir que ‘no’ a los hijos”, sostiene Emilio Calatayud. Pero si no podemos decirnos que ‘no’ a nosotros mismos, tampoco podremos tener la fuerza y el carácter necesario para decirles un ‘no’ lleno de cariño cuando haga falta.